20141001-02¿Vieron ese refran que dice “No sólo de pan vive el hombre”? Pues bien, no sólo de agua viven las plantas. Yo también pasé por esa fase: “Ayyy, mirá que feucho está el potus… le faltará agua, pasame el vasito que le echo un poco más”. Pues NOOOO. Las plantas se mueren mucho más por exceso de agua que por escasez, asique ante la duda, mejor abstenerse.

Reconocer una planta que literalmente se ahoga es fácil. Empieza a tener manchas blandas de podredumbre en las hojas, sobre todo en las que están más cerca de la base. La pobre además deja de crecer, porque con tanto barro ya no puede tomar los nutrientes de la tierra. Si además hay musgo sobre el sustrato o en la maceta ya podemos hablar, no de un potus, sino directamente de un alga. Para de regar, YA. El musgo crece sólo en los lugares donde hay agua, muuuucha agua.

Otro signo es el amarillamiento y posterior caída de las hojas, aunque además habría que prestar atención a otras señales, porque esto también puede indicar falta de hierro.

Mucha comida para el cuerpo humano es peligrosa, así como mucha agua es para las plantas…

Pero tampoco es cuestión de sentirse mal… no se dan una idea la cantidad de plantitas ahogadas que tengo en mi haber. La última fue una lavanda divina (lavandula officinalis) que había traído a casa mi hermano. ¡Estaba enorme! Había crecido una barbaridad, tanto, que con sus raíces tapó el drenaje. La maceta era muuuy grande, y si bien la superficie del sustrato se secaba, el fondo permanecía encharcado. Conclusión: se pudrieron las raíces.

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Mini guía de algunas cosas que hay que tener en cuenta antes de regar:

  • Si vas a regar, ¡rega bien! Así el agua llega hasta las raíces del fondo.
  • Embarrate las manos. Así de simple. Para saber si el sustrato necesita agua no queda otra que meter un dedo en la tierra. Sólo si sale seco hay que regar. Como pasó con mi lavanda, no te olvides de que a veces se seca la superficie mientras la base sigue empapada.
  • En general (pero sobre todo en invierno), más vale quedarse corto que pasarse con el agua.
  • Siempre que puedas regá con agua de lluvia, que no tiene cloro. Ideal para hortensias, azaleas y orquídeas.
  • Las plantas en macetas pequeñas necesitan riegos más frecuentes. No las desatiendas.
  • De vez en cuando da vuelta las macetas para ver que el drenaje no esté obstruído. Si es así, liberalo con un palito. Si se trata de las raíces que se escapan, ya es hora de mudar la planta a una maceta más grande.
  • Cuando vas a regar, ¡no mojes las flores! Se marchitan con el agua. Regá por la base del tallo o directamente sobre el plato.
  • No te olvides de retirar el exceso de agua. ¡No dejes el platito encharcado!

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